3 - La recogida de los productossembrados.
7 - Hacenderas o ir de hacenderas.
22 - Villa y tierra de Sepúlveda.
HISTORIA DE CIRUELOS
(1940-2000)
Acabada la Guerra Civil Española, siguió de Alcalde del municipio de Pradales, Sebastián Muñoz López, residente en Ciruelos.
Durante estas décadas, había en Ciruelos de 30 a 33 vecinos. Todos ellos vivían del campo, dedicados al duro trabajo de la agricultura. Tenían en propiedad (unos más otros menos) fincas de dimensiones muy reducidas y diseminadas por todo el término.
Cultivaban también dos grandes rentas: la primera era la "renta de Sepulveda" que tenían una parte casi la totalidad de vecinos y ayudaba a engrandecer la propiedad. La segunda era la "renta del Monte" un paraje amplio en el monte de Encinas, que cultivaban una gran parte de vecinos y, aunque les quedaba lejos, les ayudaba a vivir.
Se realizaban durante todo el año. El término se dividía en dos> partes (se llamaban hojas).Cada año se sembraba en una de ellas y la otra se la dejaba descansar. La primavera se dedicaba a labrar la hoja que ese año descansaba, llamada de barbecho. Durante el verano se recolectaba lo sembrado el año anterior, y durante el mes de septiembre y primera quincena de octubre se volvía a sembrar para el año siguiente.
Era una de los trabajos importantes. Se seleccionaba el trigo. la cebada, el centeno, la avena, los yeros, las algarrobas. Cada vecino intentaba sembrar buenas semillas para que el fruto fuera lo mejor posible. La siembra del trigo requería que la noche anterior se enfusinara la cantidad de trigo que se fuera a sembrar al día siguiente, el resto de semillas, no requerían este tratamiento, durante el mes o mes y medio que duraban estas labores, el cabeza de familia y/o los hijos varones mayores, salían al alba con una pareja de mulos (se los llamaba machos) casi todos los vecinos tenían un par, a surcar las fincas. Primero graneaban a voleo, ida y vuelta, con una alforja al hombro, esto se hacía por amelgas,(una amelga eran doce surcos. aproximadamente cinco metros cada una) después araban la tierra surco a surco (cada surco se separaba del siguiente en unos veinte centímetros) no como ahora que dejan el terreno llano para que funcione mejor la cosechadora y así quedaba la tierra sembrada. En la primavera, se sembraban las patatas, se decía de ellas, "me siembres en marzo, me siembres en abril, hasta mayo no he de salir" y se recolectaban en septiembre, después de la recolección de los cereales. Judías, unas se sembraban para recolectarlas en verde y otras para recolectadas secas y consumirlas durante todo el año, Garbanzos, aunque eran menos exigentes en su cultivo, eran difíciles de arrancar porque eran muy duros y se pelaban las manos al cogerlos. Berzas, para plantarlas se sembraba un poyal (era un semillero muy bien tratado y tierra muy trabajada y suelta) de unas dimensiones de dos metros de largo por un metro de ancho, más o menos después se arrancaba la planta y se trasplantaba a la tierra donde crecía la planta y salían los repollos. Durante el verano/otoño, con sus hojas, se alimentaba el ganado y los cerdos y después en el invierno se recogían los repollos. Lechugas, se sembraban en semillero, parecido al anterior y se iban plantando en tierra para su crecimiento y posterior disfrute de las ensaladas veraniegas.
3 - La recogida de los productos sembrados.
Una vez que a mediados de octubre, ya quedaba todo sembrado, durante el otoño se rejacaban los sembrados, durarte e! invierno no se hacía prácticamente nada en ellos, en la primavera, se escardaba, y llegado mediados de junio, comenzaban las duras tareas: primero se segaba la hierba de los prados y se almacenaba en casa para alimentar al ganado durante el invierno, se cavaban las patatas, judías, y todas las hortalizas que cada uno sembraba para su sustento y a continuación comenzaban los trabajos de recolección de todos los cereales y por este orden :algarrobas, se sembraban pocas y, aunque la recogida era con las manos directamente, en unos cuatro o cinco días se recogían, cebada, la siega era con la hoz y la zoqueta, duraba una semana más o menos {el hecho de la siega era formando manadas, cada dos manadas una gavilla, varias gavillas un haz y después se juntaban los haces en montones de 6 haces hasta proceder al acarreo y su traslado a la era), yeros, se recogían directamente con la mano, se sembraban también pocos y servían para el alimento del ganado vacuno durante el invierno, centeno, se sembraba en las tierras arenosas y poco productivas, aunque su grano no era de mucho interés, •si era muy apreciado por las cañas de paja que crecían más que el trigo o la cebada y no se trillaba la mies, se sacudían las espigas en una tabla, normalmente un trillo, y las cañas que quedaban servía para hacer vencejos y estos a su vez para atar los haces de cualquier cereal al año siguiente, trigo, era el cereal más apreciado y al que se. le dedicaba más espacio y más tiempo, y era la base de los ingresos de los vecinos mediante la venta del sobrante, después de apartar para comer pan y sembrar al año siguiente, avena, se sembraba poco también, era un cereal que resultaba fácil su siega y el grano pesaba muy poco, pero era apreciado como alimento para los animales, y garbanzos, se sembraban para el gasto de cada familia y su recolección, normalmente manual, era marginal, de unas horas, pero la dureza de la planta hacía desagrada le !a recolección.
Una de las cosas más temidas durante estas décadas, eran los pedriscos. Era lógico que, si los habitantes de Ciruelos dependían económicamente para sobrevivir, de la recolección de aquello que habían sembrado, si llegaba un pedrisco a finales de junio o primeros de julio, y destruía toda la cosecha, el sufrimiento era tremendo y arrasaba la economía de todas y cada una de las familias. En aquellos años los seguros no existían, o al menos los vecinos no los usaban. Era horroroso ver llorar a personas mayores al ver las piedras azotar la mies y dejar las espigas vacías de granos. En torno a este fenómeno natural y perverso, siempre existió en el pueblo un respeto y un temor. De hecho, según la tradición o la leyenda se apedrearon los campos el día 5 de julio durante 7 años seguidos y se establecía ese día como festivo, llamado "el día del voto" y no se podía trabajar en el campo. También cuenta la misma leyenda que, como era una fecha muy necesaria para realizar los trabajos del campo, pasados ya muchos años, los vecinos decidieron entre todos que ese año iban a salir a trabajar en el campo, pero nuevamente, el mismo día, la cosecha fue arrasada por un nuevo pedrisco y de ahí que siempre hasta el final de los años que sobrevivió la agricultura familiar, fue festivo el S de julio. Algo curioso, o al menos' creo debemos considerarlo, es que durante estas décadas, cuando se preveía un gran nublado que podría traer piedra, se recurría al tío Sebastián, quien iba a la cruz de las eras (una cruz de piedra que había en lo alto de las eras) y conjuraba el nublado (santiguándose y haciendo determinados rezos) y casi siempre desaparecían las intensas nubes del término del pueblo. En ocasiones los vecinos pudieron constatar que el granizo llegaba hasta el límite territorial pero no entraba en él.
Una de las fiestas importantes durante el año era la matanza del cerdo Se decía "hay tres días en el año más relucientes que el sol: Jueves Santo, Corpus Cristi y el día de la Ascensión, pero en Ciruelos se cambiaba por la matanza, el esquileo y el día de la función". En todas las casas, llegada la primavera, se compraba una cría de cerdo y se le cuidaba hasta final de diciembre o primeros de enero, fechas que ya pesaba bastante {15 ó 20 arrobas } más o menos y se procedía a sacrificarle. Para estas labores, se juntaban normalmente dos familias y primero hacían la faena en una casa y días más tarde, las hacían en la otra. La faena era la siguiente, reunidos los hombres, se encargaban de matar, chamuscar y colgar al animal las mujeres se dedicaban a remover la sangre del cerdo y lavar las tripas, para después, hacer las morcillas y los chorizos. En el transcurso del primer día de matanza (pues la faena duraba tres días) se degustaban algunas partes del cerdo como la asadura, el rabo y las morcillas. E! segundo día se destazaba el cerdo y ahí se probaban trozos de magro, asados en las ascuas de la lumbre, que se llamaban chumarros. Se separaba el tocino del magro, los costillares, el lomo y los jamones, y se picaba el magro para adobarlo (faena que hacían muy bien las mujeres a ojo, sin pesar los ingredientes) y este magro adobado, se dejaba en una gamella hasta el cuarto día en que se hacían y colgaban los chorizos para su secado y después, una vez secado el lomo, las costillas y el chorizo, se metían troceados y pasados por la sartén en una olla, normalmente de barro y se guardaba hasta el verano para comerlo en la época de la siega y la trilla. Las noches que duraba la matanza, ambas familias jugaban a las cartas, que como normalmente eran muchas personas, se jugaba a la carta pasada y podían participar tantas personas como cartas tuviera la baraja. Otro ritual muy curioso eran las morcillas y su caldo (llamado calducho). Al final de la tarde o primeras horas de la noche, se repartía una morcilla y un puchero de caldo entre los demás familiares y algún amigo especial y esta tarea era encomendada a los hijos pequeños de la familia, quienes lo hacían encantados porque siempre recibían una pequeña propina. Los familiares y amigos que recibían este detalle, cuando ellos mataban, lo hacían a la inversa. Con lo cual pasaban bastante tiempo degustando las morcillas recientes y el sabroso caldo.
Era un edificio de pequeñas dimensiones, situado aliado del pozo del pueblo que, aún hoy día, pueden apreciarse los restos de sus paredes. Allí acudían los vecinos en la época de arar las tierras, primavera y otoño, para arreglar las rejas de !o arados. Unos las aguzaban y otros las calzaban. En el primer caso únicamente har>n la punta de la reja más fina para que al día siguiente el arado clavara mejor y labrara la tierra más fácilmente, y en el segundo le ponían a la reja un trozo de hierro y previo calentamiento en el horno, a martillazos, lo fundían y la r eja se rejuvenecía y duraba más tiempo. Este lugar, como había que guardar un riguroso orden de llegada, servía para intercambiar pareceres de la vida y socializar a los vecinos mientras les tocaba el turno. Esta labor era desempeñada por los hombres y los jóvenes mayores, pero nunca las mujeres. En la fragua había un horno de carbón con un enorme fuelle para calentar,· el hierro y un yunque donde se moldeaba la pieza que se quería hacer. Todo esto dirigido por el herrero, que en estos años era Benito, a quien se contrataba para todo el año y se le pagaba, normalmente con grano en la era. También en ella se hacían otros utensilios de hierro, como herraduras, cuchillos, tenazas de la cocina, tijeras, etc. Aliado de la entrada hubo durante años un potro para errar las caballerías o las vacas, pero se destruyó con la diáspora y la fragua se hundió. Una pena que estos edificios comunes hayan desaparecido totalmente.
7 - Hacenderas o ir de hacenderas.
Esto era una forma de trabajar todos los vecinos para mejorar caminos, regueros comunes, fuentes públicas, etc. Pero había otros trabajos curiosos: corta y reparto de leña, normalmente había una corta en la Sierra de Valdelasfuentes y otra en la Mata. Allí acudían todos los vecinos y cortaban leña haciendo montones similares, los más jóvenes cortaban más cantidad que los mayores pero esto daba lo mismo. Todo era de todos y para todos. Al finalizar de cortar el trozo marcado por el alcalde, se procedía al sorteo de los montones. Después cada uno se encargaba de llevarlo a su casa individualmente. Otra hacendera curiosa era, en verano, repartir las eras en trozos, también un trozo para cada vecino, y después se procedía al sorteo y cada uno trillaba donde le tocaba. Unas estaban más en cuesta otras eran más llanas, pero dependía de la suerte y no había problema.
El frontón ha sido siempre un lugar de juego, muy aprecia do por los jóvenes y no tan jóvenes del pueblo. En primer lugar porque sólo se necesita una p elota para jugar. Puede divertirse un solo jugador, y si hay más personas se añaden a la partida. Lo normal en aquellos años era que los días festivos por las mañanas se jugaba informalmente y participaban los jugadores que había e incluso alternaban entre los disponibles y después de comer, se organizaban partidas de seis jugadores, tres contra tres. Se jugaban un porrón de cerveza con gaseosa y cuando había descanso bebían los jugadores y el apuntador, quien contaba los tantos ganados por cada equipo y daba el resultado final. De tanto practicar este deporte, surgieron después de la huida en los años sesenta, algunas figuras importantes, cada uno allí donde emigró. He de señalar que e/ Ventura, participó en competiciones regionales y su figura fue famosa en aquellos años en la zona de Barcelona. las pelotas para jugar a mano se hacían con un trozo de goma, lana hilada muy prieta y después se forraba con piel de gato. El futbol no llegó al pueblo hasta final de la década de los 50.No obstante, se consiguió un equipo bastante bueno, que jugaba en las eras. Las bandas, las áreas e incluso las porterías, se señalaban con paja de los pajares, pero unos años después se lesionó el portero, Timoteo, y se vino abajo el equipo por miedo a sufrir lesiones que entonces era muy difícil hacerlas frente con la sanidad que había.
Durante estas décadas, el pan se cocía en el pueblo, que por c1erto era un pan muy rico, y lógicamente muy ecológico. Los ingredientes eran harina de trigo y levadura natural. Había en el pueblo varios hornos y varias personas que tenían la levadura en una pequeña cazuela de barro. Cuando alguien cocía, normalmente hacía unos 10 a 12 panes, hogazas se llamaban, y solían repartirlos entre varias familias o amistades más cercanas, luego, la rueda seguía y cuando cocían otros del grupo hacían lo mismo, con lo cual, siempre tenían pan tierno. La levadura solía estar en la misma casa, donde se buscaba cuando se cocía, y donde se entregaba después de cocer, el trocito de masa para la levadura de otro día. Aparte del pan, se cocía también en determinados días del año, panes dulces, llamados sobao, era imprescindible en las fiestas de Septiembre y en el Patrocinio, en esquileo de las ovejas y en las Navidades. Este sobao, o más bien parecido, aún se mantiene en la zona. las magdalenas se preparaban en unos moldes de metal y se ponían en una plancha de hierro y había alguien que las hacía sabrosas y dulces, pero esto, se hacía ya, en los años finales de la época que estamos comentando.
Casi todos los vecinos tenían unas cuantas ovejas, unos veinte, otros treinta o cuarenta y algunos, los menos, sesenta o setenta. Normalmente las guardaban los hijos de los propietarios mientras tenían entre doce o catorce año y dieciséis o dieciocho años. Los que no tenían hijos en esas edades, recurrían a los vecinos que sf los tenían y juntaban las ovejas de ambos. Podían ser de varios vecinos las que guardaba un solo pastor. Los corderos solían nacer en el mes de marzo y ese mes se tenían que hacer cargo de sus ovejas cada uno de los propietarios para que, va en el mes de abril, los corderos nacidos pudieran seguir el rebaño. Para esta terea usaban a los niños pequeños, que después de salir de la escuela iban con las ovejas paridas y sus corderos a que comieran en el entorno del pueblo alguna finca de su propiedad y no importaba que estuviera sembrada de cereales. Otro de los atractivos que tenían los rebaños era que varios días al año: tales como la festividad de San Pedro y el día del Corpus, acompañaban al pastor los dueños de las ovejas que cuidaban y les ayudaban a meterlas en trozos de fincas difíciles de entrar y salir, sin hacer daño a los sembrados, y como la hierba no estaba tocada comían rápidamente y se decía que se templaban las ovejas y una vez templadas, en torno al mediodía, se encerraban y los pastores que estaban todos los días con ellas descansaban y hadan festiva la tarde de dichos días. Otra fecha importante para este menester era el esquileo. Se cortaba la lana a las ovejas, normalmente por los dueños, a veces echaban mano de esquiladores profesionales, pero los menos, y se celebraba el día comiendo pan sobao con vino por la mañana y después comida especial. La lana de las ovejas era un bien apreciado en aquellos tiempos y su venta aportaba ingresos sustanciosos.
Otro factor económico del pueblo eran las vacas. Cada vecino, tenía una o dos y las juntaban en la vacada (conjunto de todas las vacas del pueblo) y se ajustaba un vaquero que era quien las guardaba. Durante estos años fue el zurdo. A diario tocaba en el Altillo un cuerno (asta de vaca),con agujero por los dos lados y huele por dentro, que hacía un sonido fuerte y se oía en todo el pueblo para que cada uno soltara sus vacas. Tenían que pastar por los caminos veredas, prados públicos, la Mata y otras zonas no cultivadas y, en primavera, eran conducidas a la Sierra de Valdelasfuentes, para pasar en ella la primavera y todo el verano. Allí pastaban y dormían, si les llegaba la hora parían y ellas solas resolvían los problemas que ello conllevara. Durante esos meses, en determinadas festividades, el Corpus, San Pedro Santiago y La Virgen de Agosto, venía a media mañana toda la vacada y los niños y jóvenes curioseaban lo gordas y hermosas que se habían puesto al comer tanto en el campo. También observaban los terneros que se añadían a las madres que habían salido solas de casa, y ahora regresaban con sus crías. Después de encerrarlas en sus casas, el vaquero hacía fiesta y al día siguiente se las llevaba otra vez a la Sierra. los terneros si se vendían para carne se los compraban en la propia casa, pero con frecuencia, se dejaban crecer durante tres años y se hacían verdaderos toros que se llevaban a vender a la Feria de Aranda de Duero. Cuando estos toros se cebaban para la Feria, los niños/jóvenes les soltaban a que bebieran agua en pilón del Juncar, y rogaban que no coincidieran dos porque se peleaban con mucha frecuencia y daban miedo, luego cedían en su lucha y los encerraban nuevamente en casa. El día de la Feria de Aranda, salían todos juntos los que querían vender alguna vaca o toro y los conducían andando los treinta kilómetros que la separan del pueblo. Los días '.i e l;;t Feria eran disfrutados como una novedad, por los asistentes, para comer o divertirse en una ciudad como Aranda.
Se daba este nombre al cuidado de los machos (mulos) y burros durante una parte de la primavera. Me explico: Cuando llegaba el buen tiempo y las hierbas del campo crecían fácilmente, se acotaban determinados parajes o praderas "las eras, el juncal, el pasto y prado ochavo" y al estar sin pastar por las ovejas o vacas, la hierba se ponía muy alta y llegada una fecha que el alcalde consideraba idónea, todas las tardes se soltaban los machos o burros que habían estado las largas mañanas primaverales arando las fincas y dos o tres vecinos se hacían cargo de todos rotativamente y así no les costaban nada los cuidadores y el resto de los días que no les tocaba cuidarlos, los dedicaban a trabajar los huertos y las hortalizas que entonces todos sembraban y cuidaban hasta su recolección.
Actualmente Ciruelos tiene una fuente natural en el mismo lugar que durante las décadas que estamos comentando era "Lafuente" por antonomasia, ya que no había agua corriente en las casas y allí iban todas las familias a recoger agua diariamente con los botijos o botijas para beber, normalmente esta tarea era encomendada a los jóvenes o más bien a los niños en cuanto podían traer el botijo o !a botija. El agua para otros menesteres, se subía del pozo, actualmente poco usado y tapado. Otro manantial importante era el pilón del Juncal (Juncar), donde bebían los animales (vacas y machos) cuando estaban en las casas y se les soltaba para que bebieran agua una vez al día. No obstante, el término estaba lleno de manantiales o fuentes, que servían a los vecinos cuando iban al campo, para paliar la sed y otros menesteres como mojar los vencejos cuando iban a segar o dar de beber a las ovejas, mulos, vacas, etc. Cito las más famosas: Valendrino, fuente de la que posteriormente llegaría el agua al pueblo y de la que bebemos actualmente, al menos en parte. La boca del Vallejo, que tenía al menos dos o tres manantiales relativamente cerca. Valdestiga, de menor tamaño, Valdelasfuentes, manantial importante, que aún permanece y discurre hasta los Linares y término de Navares de las Cuevas, Valdefrades, la más importante de la Sierra mal llamada de Navares, se debe llamar "Sierra de Navares y Ciruelos" en ella se hizo una gran presa que sirvió durante años para bañarse al viandante que hasta allí llegaba. Valdeciruelos, camino de las Cuevas, hoy convertido en carretera, era muy apreciada porque había poca agua en el entorno, Pradolaguna, muy usada por la cercanía al pueblo, sobre todo en verano para mojar los vencejos, Prodoochovo, fuente con mucha historia, porque a ella venían, en verano las vacas de Navares de Ayuso a beber agua y siempre hubo problemas y rencillas entre ambos pueblos porque unos decían que tenían derecho a llevar el ganado a beber y otros decían que les dejaban sin agua para sus menesteres habituales. Las Fuentecillas, camino de Carabias, manaba lo suficiente para beber las personas que por allí pasaban, regar algún trozo en pequeñas fincas y mojar las pajas en verano para atar los haces y Navarredonda o Varredonda fuente apreciada en el entorno porque había mucho terreno a su alrededor y era ella sola.
Durante estas décadas, había en el pueblo las siguientes fiestas La virgen de septiembre que se celebraba el día 8 (Asunción de la virgen) Siempre fue la principal y de más arraigo, de hecho, se ha conservado hasta nuestros días, aunque el día de su celebración se ha acomodado, por exigencia de los tiempos, y actualmente es el primero o segundo sábado del mes de agosto. Su duración era de dos días más la víspera. La costumbre era contratar a dos músicos (los de Novares) que por un precio módico tocaban la gaita y el tamboril durante los dos días más la víspera en la velada. La manutención de los mismos corría a cargo de los vecinos del pueblo y se hospedaban cada uno en una casa para ser menos gravosos. Era costumbre, y se respetaba siempre que se podía, comer congrio y cordero asado, dos platos típicos que se han mantenido en el tiempo, aunque ha prevalecido la fama del cordero sobre el congrio. El primer día de la fiesta había pasacalles y los músicos mencionados iban a visitar los domicilios de las autoridades del pueblo, siempre hubo alcalde, a veces, el municipal y a veces el pedáneo, que era sólo para Ciruelos, en estas visitas se ofrecían a los acompañantes rosquillas, aguardiente y dulces cocidos en los hornos del pueblo como madalenas o sobaos. Después había misa cantada por el sacristán, que ponía buena voluntad pero desafinaba ni se sabe cuánto. El remate de los palos era parecido al que conocemos hoy, aunque la voz del tío Cándido, se hizo inolvidable el baile de la tarde se realizaba en torno al pozo, aunque estaba la zona más despejada y había pradera cuidada por el uso constante. Las veladas de los tres días se solían realizar enel Altillo. Algunos años, al final de las décadas que estamos tratando se usaron las eras, que ya era una pradera amplia y cabían todos los forasteros sin problema, los caramelos que vendían las famosas almendras garrapiñadas y caramelos para los niños/jóvenes de varios modelos, el más famoso era el palote, un caramelo redondo como de 10 cm. Otra fiesta importante y similar a ésta en todas las cuestiones que hemos mencionado era el Patrocinio de San José. lo único que se diferenciaba era porque sólo duraba un día.
Festividad que se celebra el S de febrero. Como esta fiesta ha llegado hasta nosotros, y actualmente se sigue celebrando, no seré yo quien informe de lo
que pasa hoy día. Quiero referir a nuestros lectores lo que pasaba durante las décadas que estamos tratando. Había una junta de gobierno con su presidenta,su tesorera y una vocal que se renovaban de año en año. Disponían de un palo que terminaba en la parte superior con la imagen de la Santa y era utilizado por la presidenta fundamentalmente, pero si era necesario, lo usaban las otras mujeres de la junta di> Gobierno. Sus actividades comenzaban con el año, y a partir de ese día todo forastero o que llegaba al pueblo, tenía la obligación de colaborar con una ayuda para festejar la fiesta el 5 de febrero. Los asiduos: el de las Cuevas, el manco de las Cuevas, el cacharrero, el pescadero, el pellejero, etc. Lo tenían más o menos asumido, y al ser recibidos por las tres mujeres, se aflojaban el bolsillo y colaboraban sin mucho esfuerzo, aunque a veces se hacían de rogar. Si llegaba algún desconocido a resolver cualquier asunto al pueblo, le salían al encuentro y le explicaban de qué iba la visita, si aflojaban el bolsillo, le daban saludos cordiales, sino querían aflojar el bolsillo, le insistían y le rodeaban y ya, por exigencia de la costumbre, le despojaban de alguna prenda y si se seguía resistiendo, otra más, y así hasta que conseguían la correspondiente ayuda, que en ningún caso era cuantiosa, pero sí exigente. Nunca hubo problemas más allá de tratar el hecho como una broma. Llegado el día S de febrero, se reunían las mujeres y festejaban el día con lo recaudado y lo aportado por todas y cada una de las vecinas. Por la noche ya admitían la incorporación de los hombres para terminar la fiesta.
Esta era una fiesta que al celebrarse en primavera, aprovechaban las ramas de los árboles con todas sus hojas, las flores del campo y sobre todo los cantuesos, con su peculiar olor y, con todo ello, regaban el recorrido y montaban altares en varios lugares de la calle por donde pasaba la procesión ese día. Los vecinos participaban activamente en esta fiesta religiosa.
¿Cómo eran los Carnavales en Ciruelos durante las décadas que estamos tratando? Pues se celebraban desde el domingo (que se llamaba domingo gordo) hasta el martes de carnaval. Como se celebraban en un tiempo que las labor es del campo eran escasas, se disfrazaban todos los mozos y estos se divertían metiendo miedo a los más pequeños, que se asustaban, e iban pidiendo chorizo por las casas, y determinados vecinos les daban algo de comer que después lo juntaban para merendar en conjunto. Hubo algunos abusos cogiendo cosas de algunas casas sin consentimiento de los dueños, ya que al llevar las caras pintadas o tapadas no se sabía quién era el mozo que llegaba a casa. Después las autoridades prohibieron taparse y/o pintarse la cara. Sólo permitían el disfraz pero a cara descubierta, con lo cual ya el anonimato desaparecía. Como pintura se utilizaba un corcho quemado o tiznado.
Había una costumbre que consistía en llenar un bote con productos
que al quemarlos exhalaban un profundo olor desagradable, y en determinadas fiestas, como el día de la matanza o la víspera de los difuntos, los mozos buscaban casas donde residían las mozas y cuando llegaba la noche, y estaban cenando, se acercaban sigilosamente y dejaban el tiesto en la ventana donde cenaba la familia de la moza, lo prendían fuego y huían, aquello daba un olor insoportable que se filtraba al interior de la casa y los comensales tenían que salir a retirarlo y tirarlo lejos. Al día siguiente el comentario entre unos y otros del pueblo era "anoche a Fulano le pusieron el tiesto”. No gustaba que a alguien se le pusieran pero nunca se enfadaban por esta broma.
El último domingo de mayo se celebraba y se sigue celebrando esta Romería. En aquellos años, era un acontecimiento muy agradable poder salir del pueblo, en familia, y llevar la comida al entorno de la Ermita y pasar el día. Por la mañana se preparaban las caballerías y en ellas montaba toda la familia camino de Hornuez. Al llegar, se ataban en un enebro, que cada pueblo tenía por costumbre usar el mismo todos los años, el de Ciruelos estaba en lo alto, frente a la Ermita. Se iba a misa y antes se cotilleaba por donde estaban depositadas las ofertas que los feligreses durante años habían ido donando a la Virgen, tales como coleta s de pelo, velas, y prendas varias que la gente ofrecía. Posteriormente se bajaba la Virgen de su altar mediante una rampa que daba la impresión que descendía sola por su pie y salía la procesión. En ella los jóvenes, o más bien los maduritos, bailaban de espalda mirando a la Virgen y las andas se transportaban por los feligreses que eran muy solicitadas por los asistentes, los asistentes para subir en ellas a sus niños durante varios pasos y se iban turnando con el fin de que todos los que lo deseaban, pudieran gozar de este privilegio para recuerdo, y sentían que la Virgen los protegería en su vida. Terminada la procesión se remataban los palos y la Virgen quedaba nuevamente en su altar. Acabado el acto religioso, se iba cada uno a su enebro para comer, no sin antes pasar por alguno de los típicos chiringuitos que se ponían siempre para que la gente degustara sus manjares al tomarse el aperitivo. En aquellos años se podía hacer lumbre y asar las chuletas de cordero u otros manjares, como panceta o cara de cerdo, y se degustaban en familia. Terminada la comida y reposada, comenzaba el baile público, que duraba unas horas para después trasladarse al pueblo de Moral de Hornuez. Durante este tiempo las familias de Ciruelos con hijos pequeños iban regresando al pueblo y las que teían hijos mayores esperaban a que finalizase el baile para regresar.
Esta romería se celebraba a primeros de Julio y era en el término municipal de Honrubia de la Cuesta. Aún hoy día al pasar por la carretera Nacional, dirección Aranda de Duero, pasado el Miliario, se ve a unos 100 metros a la izquierda. Esta, aunque era muy celebrada por los niños del pueblo, porque sus padres siempre les traían algunos dulces, era menos concurrida que la de Hornuez. Aquí aprovechaban los asistentes para comprar los aperos del campo que necesitaban de cara al verano y que el cacharrero no solía traer.
En Ciruelos nunca hubo tiendas donde comprar aquellas cosac que no producían directamente el campo y la ganadería Las personas más conocí ., fueron: tío Román, que venía en la década del40 al 50 con la ración sobre todo con aceite y azúcar. Los vecinos tenían una cartilla de razonamiento y acudían a recoger lo que les pertenecía según los datos de que disponía el tío Román. Después este señor, era muy visitado durante todas estas décadas en su tienda porque tenía el estanco y cosas variadas en Carabias. Otro de los personajes muy apreciado fue e/ de las Cuevas era un señor que venía desde Navares de las Cuevas a Ciruelos con un burro y traía en sus aguaderas, de cuatro senos, de todo un poco: artículos de droguería y limpieza, fruta, algunos otros artículos de alimentación, etc. Pasaba por todas las casas df'l pueblo y las mujeres que eran las encargadas de comprar estas cosas, le pedían lo que necesitaban y después le pagaban bien con dinero o con huevos de gallinas que él recibía y los comercializaba. También venía de Navares de las Cuevas, el manco de los telas, aunque con menos frecuencia (cuatro o cinco veces al año) pero traía telas de muchas clases y vendía bastante. Había también varios pescaderos, pero menos conocidos al no ser muy asiduos; vendían sobre todo chicharros y sardinas, que eran entonces los pescados más baratos. No obstante para las fiestas traían el congrio que no podía faltar. Otro de los visitantes importantes, era el cacharrero de Boceguillas, quien venía un par de veces al año, y cuando llegaba buscaba al primer chico que encontraba y le mandaba a pregonar el anuncio de su llegada, como daba una propina, los muchachos estaban todos deseando ser ellos los pregoneros. Vendía aperos del campo, utensilios de cocina, y cosas varias. Se le pagaba también con dinero, artículos de lana viejos (jerséis, calcetines, etc.) o chatarra, que él comercializaba.
22 - Villa y tierra de Sepúlveda.
Una cosa curiosa es que históricamente los tres pueblos del municipio: Ciruelos, Carabias y Pradales pertenecían cada uno de ellos a una Villa y tierra diferente y Ciruelos vino perteneciendo a la de Sepúlveda. No voy a explicar aquí lo que es una Villa y tierra pero si decir que Ciruelos siempre ha participado en las Juntas y reuniones de dicha organización. Anualmente, se ha venido designando a un vecino quien acude en representación del pueblo. Esta Comunidad es propietaria de ciertos bienes como pinares, terrenos, etc. y con los beneficios que genera mantienen la organización, y lo que sobra, lo reparten entre los pueblos partícipes, si asr lo acuerda la asamblea. (Este capítulo se lo dejo a la persona que actualmente sea representante de Ciruelos)
Ubicada donde hoy está el Chiringuito estuvo situada la Escuela. Era de chicos y chicas de pequeños y mayores, es decir todos los hijos del pueblo iban a la misma clase. Las condiciones que allí había para poder estudiar y adquirir conocimientos, eran muy precarias. La instalaciones carecían de cualquier tipo de calefacción y eran los propios alumnos quienes cuando nevaba, que por cierto lo hacia. con frecuencia y abundantemente en invierno, eran los que tenían que llevar cada uno su lata, con un asa, llena de ascuas y entre todas las latas, el frío se mitigaba, al menos durante unas horas. Si el frío arreciaba, por la tarde había que llevar más ascuas. Me gustaría hacer una relación de maestros durante este tiempo, pero no soy capaz. Sí quiero citar como maestras muy recordadas y apreciadas, a Dña. Manuela y después Dña. Ramona. Fueron los dos pilares fundamentales para ilustrar a los hijos del pueblo. Recuerdo a D. Faustino (un tirano y castigador empedernido) D. Eugenio, que era el cura venido de Navares de en Medio, pero estuvo poco tiempo dando clase. Ya finalizando los años que hubo escuela llego Di!. Petra natural de Torreadrada, y ya, entre ella y alguna de sus hermanas, cerraron la Escuela por falta de alumnos. Los últimos alumnos de ésta época fueron el Clemente y la Fermina.
Una de las cosas más importantes que sucedieron en Ciruelos Pn esas décadas fue la acometida de la luz. Hasta el año 1955 los habitantes de! pueblo mayores y pequeños, vivían sin luz. Los mayores necesitaban el farol para ir a determinadas dependencias de la casa, entre otras cosas, para echar de comer al ganado: ovejas, acas o machos,(así llamados los mulos de labor), los pequeños usaban el candil bien de aceite o de petróleo, para estar en la cocina, habitación más utilizada por el calor que daba la lumbre, o leer algún libro, el afortunado que lo tuviera. Llegado 1955, siendo alcalde municipal D. Antonio, médico, que vivía en Carabias, hizo los trámites correspondientes en Segovia y consiguió, con la ayuda vecinal, traer la luz al pueblo. Los vecinos participaron con los carros, los que lo tenían, y la mano de obra de todos, en traer del monte de Cedillo, pinos altos y llevarlos al tendido que llegaría desde el inicio de la corriente eléctrica al transformador que ahora tenemos y de allí, distribuirlo a las viviendas. Todavía recuerdo la novedad que supuso al menos para los más pequeños, y creo que para casi todos los habitantes de entonces, oír por primera vez en la vida una radio. "Una caja que hace música” decían los no tan pequeños. Debo mencionar aquí que la primera radio que se montó eldía de la instalación definitiva fue la del tío Izquierdo (que la había conseguido anticipadamente). Los chavales la oímos como una novedad inolvidable. Después ya fueron llegando más y, comenzó en el pueblo a oírse, en todas las casas, el famoso parte (noticias nacionales).
Esta década fue sin duda la más triste para Ciruelos. Durante ella, emigraron todas las familias, quedó nadie. las casas quedaron abandonadas y las fincas rústicas se dieron en arrendamiento verbal a un agricultor que vino de Aranda de Duero. Las casas fueron saqueadas y muchas derruidas, era muy triste contemplar cómo quedó el pueblo, aunque esos años apenas aparecía nadie para ver qué pasaba con sus bienes abandonados, ya que no se había extendido la posesión del coche particular y apenas se viajaba en otro medio colectivo. Como la renta que pagaba el nuevo agricultor era prácticamente insignificante ,algunas familias vendieron sus fincas y otras las conservaron hasta la fecha. Aquí es donde desaparecieron en muchas viviendas, los aperos del campo: carros, arreos de las caballerías: colleras, sillas, ataharres, aguaderas, cinchas, orejeras, bozales, yugos de vacas y yugos de machos arados, vertederas, trillos, horcas, bieldas, bieldas, palas de madera para remover la parva, molinos para moler el pienso para el ganado, artesas, medias fanegas, eminas, celemines, cuartillos, raseros, etc. los utensilios de cocina: calderos de cobre, braseros, calentadores de cama, morillos, seseros, trébedes, tenazas, paletas, fuelles, pucheros, ollas, cubiertos antiguos, platos de cerámica etc. Utensilios para el campo: hoces, zoquetas, guadañas, hachas, podones, hachas picas, picos, azadas, azadones, barras de hierro para mover piedras, Utensilios para labrar la madera: azuela, escoplo, cepillo. Utensilios para el alumbrado: candiles de aceite, de petróleo, faroles de aceite. Toda esta riqueza histórica quedó desaparecida y me temo que no fueron estas piezas de museo a ningún museo.
Una de las cosas más importantes ocurridas en elpueblo en estas décadas fue la acometida del agua. Fue un momento en el que todos los veci11os habían emigrado a Barcelona, Madrid, Valladolid, etc. pero pasados unos años de la diáspora, en los que fueron saqueadas todas las antiguas casas del pueblo y desaparecieron los útiles de labranza y aperos que cada uno había dejado en su interior, apareció el deseo de volver al pueblo, al menos los fines de semana, y la gente que ya se iba jubilando, deseaba pasar los veranos en el pueblo mejor que en las playas a lo que no estaban acostumbrados, y de ahí vino la idea de hacer la acometida del agua. Al no haber nadie en el pueblo, se reunió la gente en Madrid, Ignacio Abad, Antonino Montes, Faustino Muñoz, Crispín Pérez, entre otros, y allí se formó una comisión formada por Mariano Pérez y Julián Izquierdo para dirigir el proceso y tramitación. Hubo bastantes reuniones para solicitar las ayudas que en aquel momento daban en Segovia, y ver cuántos vecinos estaban dispuestos a colaborar económicamente para proceder a traer la fuente de Valendrino a las viviendas. Como el número de vecinos era escaso, algunos vecinos, como Alejandro González, Manuel González, Demetrio Muñoz, Valentín Montes, e Ignacio Montes, por poner unos ejemplos, se apuntaron dos o tres acometidas, que pagaron a su precio (40.000 ptas. cada una} y se consiguió desde la distancia, traer el agua, que en aquellos años era una novedad y un bien para poder mantener lo que quedaba del pueblo y acondicionar otras viviendas deterioradas, y esto, junto con la luz, que no llegó a cortarse esos años, es lo que permitió la supervivencia del pueblo que hoy conocemos.
Otra de las cosas que han ayudado a mantener el pueblo tal y como está fue la idea de rehabilitar la Iglesia. En estas décadas que estamos tratando cuando prácticamente todos los antiguos vecinos comenzaban a regresar al pueblo E: intentar rehabilitar las casas, surgió la idea de rehabilitar también las Iglesia, que había caído derruida totalmente y era un zarzal. La dirección de esta operación la llevó nuestro vecino y amigo Antonio, acompañado por todo el pueblo. No puedo dejar de citar aquí a Fabián Montes, Florencia Torres, Ignacio Abad, Manuel González, Demetrio Muñoz, Alejandro González, Jesús Montes, Cándido Pérez, Alberto Montes, Fernando Montes, etc. Estos que frecuentaban el pueblo los fines de semana trabajaron como mano de obra, y muchos de los ausentes, colaboraron económicamente. Otro participante que sobresalió por su aportación técnica gratuita fue el arquitecto de Boceguillas, a quien no podemos olvidar, ya que sin su ayuda desinteresada, hubiera sido muy difícil llevarla a cabo. Hay que reconocer a todas estas personas el sacrificio que hicieron sobre todo los que después de la semana activa en Madrid, dedicaban los fines de semana a rehabilitar la Iglesia de su pueblo. Los jubilados que pasaban el verano en el pueblo echaron una mano en lo que cada uno podía y nadie se negó a participar en el fin que todos pretendían. lo consiguieron y hemos de darles las gracias.
La Sierra, en las décadas 40 y 50,se componía de una parte importante de robledal que llegaba desde el "Rasero primero" hasta "Valdefrades y otra menos extensa que iba desde "Valendrino" y toda la "Escampada" hasta "Valdehorcajo" y esta extensión se cultivaba por los vecinos de Ciruelos que cada uno tenía sus parcelas, hasta que en la década de los 60 se puso de pinos tanto la parte del robledal como la parte labrada y se unificó todo como pinar. Ciruelos siempre ha tenido problema con la Sierra. En las décadas 40 y 5O las vacas de Navares tenían que pasar por el término de Ciruelos para llevarlas a pasar el verano a la Sierra y pasaban por la ladera del Lotero. Hubo años que Ciruelos salió a dicha ladera, primero los mas jovencitos y después los más mayores e impedían que pasaran por allí las vacas, y en ocasiones tuvieron que regresarlas al pueblo. Esto en aquellos años en que Navares era un pueblo importante y ciruelos era pequeñito comparativamente hablando, fue muy comentado y Ciruelos se enorgullecía de tales hazañas. Nunca las relaciones entre los dos pueblos desde el punto de vista institucional fueron buenas, sin embargo a nivel individual y familiar nunca hubo problemas e incluso los de un pueblo acudían a la fiesta del otro y disfrutaban sin tener en cuenta el litigio de la Sierra. El litigio consistía en que Navares defendía que Ciruelos tenía la 7!parte del terreno y Ciruelos siempre sostuvo que era la 5ta. parte. Este problema, tuvieron que pasar décadas, para resolverlo judicialmente y por fin la Justicia asignó a Ciruelos la 5!! parte que es la que actualmente disfruta. Desde aquí hemos de felicitar a las personas que han dedicado tanto tiempo y esfuerzo para conseguirlo desde la distancia: Jesús Montes y Crispín Pérez, como dirigentes del proceso y a Javier, como representante de la Asociación.
Junto con la restauración de la Iglesia, aprovechando el solar de la antigua Escuela del pueblo, proyectó hacer un local para reuniones de los visitantes en los fines de semana y verano. Aquí también participaron los vecinos que acudían al pueblo dirigidos por nuestro inolvidable Antonio, el primero que se construyó era más pequeño que el actual pero fue muy acogedor los primeros años de vuelta al pueblo '! ayudó mucho en las relaciones de los nuevos pobladores con los antiguos vecinos de Ciruelos que iban regresando al pueblo.
He intentado, sin conseguirlo, hacer una lista de alcaldes, desde Sebastián Muñoz López al actual y una lista de maestros de toda este periodo, pero tampoco he sido capaz. Invito a que alguien coordine esta labor, que sería muy interesante contar con ella.
FAUSTINO MUÑOZ SACRISTÁN